¿Hacia dónde debo dirigirme? Así comienza un Lied de la Misa Alemana de Franz Schubert.
¿Quién pregunta así? Sólo un ser humano pregunta de este modo, o mejor dicho, una criatura indefensa.
¿Nos podemos imaginar a un animal o a otro ser vivo preguntando de este modo? En ese sentido ¿no son todos responsables de sí mismos? ¿No tiene que saber cada uno de ellos, en cuanto acaba la protección de la madre, hacia dónde dirigirse? Y acaso ¿no todos los seres vivos- llamados primitivos- desde el principio tienen que defenderse solos y saber hacia dónde dirigirse? Si no lo saben, perecen.
¿Están por tanto menos en la vida y son pensados y queridos menos por el poder creador, que aquellos que se comportan como si esa protección les tocara en menor grado y que preguntan y rezan: “Hacia dónde debo dirigirme?” en lugar de tomar el riesgo de los siguientes pasos e intentarlo por sí mismos, sea cual fueren las consecuencias para ellos, tanto ganancia como pérdida?

El que pregunta ¿hacia dónde? se detiene. Su vida se detiene en lugar de continuar. Su amor se detiene en lugar de causar algo inmediato.
El Lied:” ¿Hacia dónde debo dirigirme?” está dirigido a Dios. ¿Qué dice con ello acerca de Dios? Que se ha retirado y no sabe hacia dónde, que en este momento me mantiene menos o en absoluto en la vida, completamente en la vida, que no está presente a todas horas, cuando me muevo y actúo, cuando me muevo ahora y actúo ahora.
Por lo tanto ¿hacia dónde debo dirigirme? Hacia la vida, hacia la vida completa, ahora.
¿Quién o qué acude entonces a mí? Mi vida acude a mí-y con ella Dios.
Artículo de Ber Hellinger
http://www2.hellinger.com/…/ayuda-…/enero-2011/perspectivas/