jueves, 29 de abril de 2010

Querer invisibilizar a alguien... o invisibilizarte


EL tema de invisibilizar, tiene que ver con que entramos en una insignificancia interior donde nos sentimos culpables cuando en realidad somos inocentes de un proceso que nos señala como actores.

Al invisibilizarnos, no permitimos que el otro entre a nuestras vidas, ya sea que invisibilizo a alguien o me invisibilizo ante alguien.

En Constelaciones familiares, es llamado exclusión o auto exclusión de un sistema, y los sistemas no toleran los espacios vacíos, el tema es que los llenamos con lo que no es, pretendiendo que otros ocupen un lugar que nos pertenece por orden y jerarquía, sustituyendo o sustituyéndonos por quienes no son o somos.

Trabajar la culpa y la inocencia, como polos de un mismo eje, nos lleva a la conciencia, retirándote dignamente de ese espacio invisible para entrar en el desierto del que habla Clarissa Pinkola Estés en su libro mujeres que corren con los lobos, aunque en este caso que menciono, la idea que propongo, es entrar con conciencia en ese espacio vacío y asentir a ese movimiento de succión temporal, para que emerja la nueva imagen que nos movilice hacia otro lugar, el que verdaderamente nos corresponde, recuperando en ese momento la dignidad que tiene nuestra presencia en nuestras vidas o en la vida de quienes nos rodean, o lo que llamamos fuerza dentro del movimiento.

En este caso, sin complacencias ni migajas, tomando todo lo que Es como Es, esa fuerza, no se impone ante nadie, es silenciosa, y te va tomando poco a poco en tu proceso de recuperarte, y luego cuando eres visible, eres otra cosa, hay otras sensaciones, ya no te ven como el mismo.

Este proceso toma tiempo, y es preciso tomarse ese tiempo antes de actuar, porque si actuamos desde el juicio, aseguramos y señalamos al otro, ignorando su Presencia en nuestras vidas.

Es Esa Presencia, la que emerge con fuerza, la que se encargará sin que lo notes siquiera que todo ha pasado, y que lamentablemente nunca más podrás invisibilizarte ni te invisibilizarán!!!

sábado, 24 de abril de 2010

Construir Puentes... (1)


¿Qué significa construir puentes?, ¿para qué sirven los puentes?, aunque es una metáfora, en la familia, la separación entre una persona y otra, se asemeja a la separación entre una orilla y otra, donde el mar, el rio, inclusive un lago, de emociones, nos separan hasta hacer imposible el acercamiento y la comunicación entre los componentes de la familia.

La rabia, la tristeza, el miedo, son algunas de las emociones que influyen en la comunicación, muchas veces de forma que no tenemos opciones para el acercamiento amoroso y nos imposibilita el reconocimiento de las ideas del otro.

El éxito en la familia es su historia, es una frase derivada de la Pedagogía Sistémica, donde Angélica Olvera dice que el Exito es tu história, sobre todo cuando tienes claro el movimiento natural de la familia a la que perteneces.

Es muy importante para los miembros de una familia, "conocer", y "reconocer", la forma en que actúa cada miembro de la familia, sus intereses, sus quereres, las fortalezas individuales y como grupo, las áreas en las que tenemos que fortalecer las debilidades, el propio rol y el compromiso, las áreas de interés común "el territorio común", y luego la finalidad del grupo o su "misión".

Construir puentes en la familia, es propiciar el acercamiento de los miembros desde sus individualidades, desde sus intereses comunes, y desde el acuerdo en lo que no es afin.

Cuando pretendemos imponer nuestros "puntos de vista", generalmente nos encontraremos con resistencias, rechazos, porque no tomamos en cuenta al otro que tengo enfrente y de esta manera "herimos" susceptibilidades, abriendo aún más la distancia entre ambos.

Aprender a construir un espacio que propicie este encuentro, es de vital importancia en este momento de vida, donde la familia nos cambio de forma motivado a los avances generacionales como humanidad, aunque los principios básicos que la conforman siguen siendo los mismos.

El primer paso para construir este puente, es reconocer que estoy en una orilla y el otro en la otra orilla, y que estamos separados por el mar de nuestras emociones, intereses, ideas, necesidades y corporalidades.

El segundo es reconocer que al tener una mente y un cuerpo con el que me identifiqué, ya estoy separado del otro, en cuerpo, ideas, sentimientos y emociones, que me hacen diferente, en pensamiento, en acciones, en ideas y expresiones respecto al resto de los seres humanos.

El tercero es reconocer que el "otro", al igual que yo, tiene una mente, un cuerpo con el que se identifica, que esta separado de mi en cuerpo, en ideas, en sentimientos y emociones que lo hacen diferente a mi, precisamente en pensamientos, en acciones, en ideas y expresiones.

El cuarto es la identificación de aquello que nos separa, mirar el rio o el mar, o el lago que nos impide llegar uno al otro: ideas, sueños, proyectos, creencias, emociones...

Porque de estos primeros pasos, se plasma el quinto paso que es: deducir los materiales que necesito para construir ese puente que me permita una mejor relación, un acercamiento.

Para el sexto paso, que se elabora entre los dos, cada uno desde su orilla, comenzar a construir desde cada orilla aquello que con una estructura me permite encontrarme con el otro en un punto en común donde unimos las estructuras que sostendrán el fluir de la comunicacion, del amor que reconcilia.

Asi, el septimo paso es permitir el trafico sobre el puente, en el que algunas veces pondremos un semáforo para no tropezarnos en el transitar de un lado al otro.

Para que inicies tu reflexión sore la cnstrucción de tu familia te dejo esta semana un ejercicio inicial de reflexión:
1.- Encuentra el significado de familia desde tu propia familia
2.- Cuáles son las creencias que la mueven
3.- Cómo la familia percibe al "otro" y lo que pretende del "otro"
4.- ¿Tienen una misión en común? si es si, ¿Cuál?, si es no ¿porqué?
5.- ¿Qué de los elementos que los separan es lo más dificil?
6.- ¿Cuáles intereses prevalecen y sostienen la estructura familiar?
7.- ¿Cuál es tu rol y compromiso con el sistema de familia?

Que pases una felíz semana reflexiva....

jueves, 15 de abril de 2010

Aullando como la mujer salvaje de Clarissa Pinkola Estés


Aullar en el libro de Clarissa Pinkola Estés, es en solitario, de hecho los lobos lo hacen así sobre todo en luna llena, es un canto a la Luna sobre la cima de una montaña o cuesta arriba. En las tradiciones como bien dice ella (colectado en el libro Mujeres que corren con los lobos), también es llamada la huesera, la trapera, la loba, y en otras culturas, la bruja, la maga, la sacerdotisa, pero todas ellas se centran en el momento en que la mujer se aísla para sentir las lágrimas y cantar su canción de soledad.

Como mujeres, pasamos por ese estadio tal vez con más frecuencia de lo que nos gusta, algunas nos anestesiamos para no pasar por ahí, hasta que un día te alcanza y no te queda otro remedio que aullar, recoger tus huesos, juntarlos, lamerlos, y entregarlos a la luna llena, en un canto que emerge desde lo profundo de la psique femenina, que en algunas culturas son mantrams, que en el fondo llaman al Alma, tu alma, tu nombre, para recuperar tu carne, y llenar de alegrías tus huesos, para reconstruirte.

Algunas cuando decidimos pasar por ahí, implica actuar la decisión tomada desde hace siglos cuando comenzaste a recibir migajas a cambio de toda una entrega, lamiendo el piso, llevando la comida de tu boca para que otro se alimente y colocando la espalda para que otro te use de trampolín y ascender sus peldaños, olvidando que una vez fuiste un soporte de tus propios sueños.

Mucha gente piensa y algunos tienen el valor de decirme y calificar mis opiniones como intensas, por generalizar un término que pueda usar en un espacio público, pero es que aún no se dan cuenta que disfrazamos de sonrisa la rabia, la tristeza, el miedo y todas esas emociones que cuando explotan, emergen de ese volcán en forma de enfermedad, sufrimiento y muerte.

Realmente necesitamos aullar en soledad, y en el silencio de la noche, con toda la fuerza, despertar del letargo en el que estamos sumergidas, para que el desierto escuche nuestra voz del Alma pura y sencilla que emerge de las profundidades, para comunicarse directamente con el desierto que transitamos de vez en cuando… y reconocerlo como nuestro hogar, porque la función de dar vida al hombre y a la mujer emerge de nuestro propio vientre, un lugar oscuro donde se gesta la nueva vida y entonces entendemos el concepto de María Inmaculada, preñada del Espíritu Santo que guía nuestros pasos y da a luz el hijo.

“Llega allí a través de la meditación profunda, la danza, la escritura, la pintura, la oración, el canto, el estudio, la imaginación activa o cualquier otra actividad que exija una intensa alteración de la conciencia. Una mujer llega a este mundo entre los mundos a través del anhelo y la búsqueda de algo que entrevé por el rabillo del ojo. Llega por medio de actos profundamente creativos, a través de la soledad deliberada y del cultivo de cualquiera de las artes. Y, a pesar de todas estas actividades tan bien practicadas, buena parte de lo que ocurre en este mundo inefable sigue envuelta en el misterio, pues rompe todas las leyes físicas y racionales que conocemos.”
(Del Capítulo 1, El Aullido, de Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés”


Entrar en un proceso de sanación interior, exige de nosotros entrega a ese desierto, un camino quizás como el de “los 40 días en el desierto” que cuenta la biblia, guiados esta vez con el Báculo de nuestra conciencia.

La mujer integra dentro de si misma una dualidad, la creadora y la destructora de la vida, una dualidad que nos atormenta y no queremos expresar.

“Los huesos pesan lo bastante como para que se pueda hacer daño con ellos, son lo bastante afilados como para cortar la carne y, cuando son viejos y se los pellizca, tintinean como el cristal. Los huesos de los vivos están vivos, son capaces de crear por sí mismos y se renuevan constantemente. Un hueso vivo tiene una “piel” curiosamente suave y, al parecer, tiene cierta capacidad de regenerarse. E, incluso cuando es un hueso seco, se convierte en el hogar de minúsculas criaturas. Los huesos de lobo de esta historia representan el aspecto indestructible del Yo salvaje, la naturaleza instintiva, la criatura entregada a la libertad y lo intacto, es decir, aquello que jamás podrá aceptar los rigores y las exigencias de una cultura muerta o excesivamente civilizadora.” (Op. Cit)

El regreso a nuestros instintos se hace una necesidad entonces, permitirnos sentir en plenitud lo que somos, y entonces en el desierto preguntarnos
“¿Qué ha ocurrido con la voz de mi alma?
¿Cuáles son los huesos enterrados de mi vida?
¿Cuál es mi relación con el Yo instintivo?
¿Cuándo fue la última vez que corrí libremente?
¿Cómo conseguiré que la vida vuelva a cobrar vida?
¿Adónde se fue La Loba?”

lunes, 12 de abril de 2010

Taller: ¿Qué pasa cuando quieres que tu pareja haga algo por ti?

La Pareja... iguales... diferentes... en comunión... en desacuerdos...



¿Qué pasa cuando quieres que tu pareja haga algo por ti?...


"Todo intento de convertir a la pareja en algo diferente de lo que es, de asemejarlo más a uno mismo, está abocado al fracaso y destruye la relación"


"Nadie puede crecer con la pareja ideal"
Bert Hellinger


El amor en la pareja requiere de tres elementos:
1.- La sexualidad: es un amor que toma lo que es tal como es y satisface porque se encuentra al servicio de la vida,
2.- El amor del Corazón: donde se consuma y se consolida, en el enamoramiento de lo que continúa en la vida,
3.-La vida en Común, el día a día, lo que se negocia, lo que se comparte, lo que se acuerda, el intercambio, el apoyo, el acompañamiento, el amor que ve por el otro porque me importa.


Día:
Miércoles 28 de Abril de 2010

Inversión:
Bs. 190,oo

Horario:
6pm a 9pm

Lugar:
Caracas

Inscripciones:
Correo: constelacionfamiliar.venezuela@gmail.com

miércoles, 7 de abril de 2010

El tiempo

Apúrate despacio

Revista Hellinger, Marzo 2010

El tiempo corre, pero corre con tiempo. Siempre tiene tiempo, lo suficiente. Nosotros también tenemos tiempo si nos acompasamos a él.

¿Por qué nos apuramos? Porque pensamos que nuestro tiempo es contado. Y por el mismo motivo, impulsamos a otros a la prisa. ¿Qué pasa, en ese momento? El tiempo se nos va, a ellos y a nosotros.

El éxito viene con el tiempo y anda con el tiempo. ¿Con qué tiempo? Con aquel tiempo que tiene tiempo.

Todo aquello que crece desde su interior, tiene tiempo. Nada es más exitoso que lo que está creciendo y al que se le permite crecer. Su éxito está ya diseñado, y por lo tanto llega con toda seguridad, en su momento. A veces fuerzas externas se interponen y hunden su éxito, un vendaval por ejemplo. Con eso, puede que su momento haya pasado, para siempre. Entonces empieza el tiempo para otra cosa, en el momento justo.

Nuestro éxito obedece a las leyes del tiempo. Igual que el tiempo, camina para delante. Como éxito, continúa. De la misma manera que el tiempo se hace más con el tiempo, así le pasa a nuestro éxito. Ningún tiempo mira hacia atrás. Nosotros sí, a veces, pero nunca el tiempo. Él se renueva continuamente.

¿Qué hacemos cuando el tiempo aprieta? Preguntemos: ¿quién aprieta? Alguien, tal vez nosotros, cuando opinamos que el tiempo corre en contra de nosotros, a punto de abandonarnos, de dejarnos plantados si no lo cogemos de la mano. Sin embargo, el tiempo que apremia es raramente el tiempo correcto. Además, es siempre temporal.

Y justo cuando estamos con prisas, se atrasa. El tiempo pleno es lento. Es pausado y cuidadoso.

Decimos a veces: el tiempo es dinero. ¿Qué tipo de dinero? Hablamos y actuamos desde la idea de que cuanto más corto y reducido el tiempo, tanto más grande la ganancia. Con ella se nos regala más tiempo.

No queremos de ninguna manera perder nuestros logros en economía de tiempo. Pero uno se pregunta si estos logros nos conceden más ratos. ¿Experimentamos nuestro tiempo más largo o más corto con ellos? O tal vez sentimos nuestro tiempo tan repleto que anhelamos una pausa, un tiempo de recogimiento.

En ese tiempo recogido, la prisa termina. Es el tiempo creador. En él, volvemos a nosotros mismos, independientemente de cuánto apuramos a otros y ellos a nosotros, con prisa. En el centramiento, el tiempo se inmoviliza por un momento, en el instante presente. No obstante, sigue en movimiento. En otro movimiento, que nos lleva a otro instante presente, para algo que queda. El tiempo empujador nos pasa por el lado. Así como vino se va, sin que nada permanezca de él.

Sin embargo, lo que es mucho y lo que permanece tiene junto un efecto así como lo que empuja y lo que dura. Nos detenemos recogidos cuando asentimos incluso a lo apurado, ambos en su momento.

¿Se detiene también nuestro éxito? Nuestro éxito termina cuando nosotros nos detenemos en él. Porque él quiere ir más lejos, recogido, con tiempo, sirviendo, creciendo, en sintonía con lo que queda, con optimismo, más allá del tiempo, unido a lo eternamente nuevo.
Bert Hellinger

Fuente: http://www.insconsfa.com/bh_revista_marzo2010_apurate_despacio.php

jueves, 1 de abril de 2010

Una etapa en Blanco y Negro


Una etapa dual, sin grises ni matices de por medio, a veces estamos en una etapa asi, y su implicación nos obliga a mirar la dualidad en nuestra propia vida.

Queremos y no queremos simultáneamente, en total ambigüedad, y el conflicto emerge porque no podemos decidir sin sentir culpa o inocencia, buena o mala conciencia, el juicio nos toma desprevenidos y más como mujeres, una naturaleza dual de por si, nos atormenta entre la intuición de ser buenas o malas, hasta encontrar aquello que nos integra: el amor propio, y allí lo bueno y lo malo desaparece para solo SER.

El Maestro Tibetano habla de llevar el instinto al Intelecto, como primera fase, para entender a la mujer salvaje que dentro de nosotros duerme, y luego del Intelecto a la Intuición (*1), que es convertirla en la Sacerdotiza de la Luna...

Nada fácil, porque admitir que dentro de nosotros vive la sacerdotiza y no la bruja, la mujer salvaje convertida en la mujer actual, la prostituta sagrada desconectada de su esencia, de su realidad, de su feminidad, lo que nos hizo fuertes, para trabajar, para conseguir metas, para cargar pesos, mantener, sostener, tomando la esencia del hombre para salir adelante "y que" para apoyarlo... pero no para ser las constructoras de los planos invisibles de la conciencia y encontrar nuestra Alma de mujer.

Nos perdimos, y por eso el blanco y el negro, dejamos de tener color, de ser la contenedora de la esencia que sostiene la creación... de los mundos sutiles, de la profundidad...

Encontrarnos implica un esfuerzo de nuestra parte, confrontar el mundo superior de la raza, y el oscuro de la psique, para conquistar al Alma que mueve y que sabe, la fiel, la leal, con la sensibilidad de la doble naturaleza, desde el instinto a la intuición, a través del intelecto que es el conductor mediador, para entender... nuestra naturaleza salvaje.

Controlar el instinto, "el de lamer el hueso que se le presenta, siendo su esclavo, o ante cada empanada que se encuentra en un tronco(*2)", es nuestra tarea, un hueso al que nadie es inmune, pero la verdadera tarea es recordar la forma de regresar a nuestra conciencia, una y otra vez. asi dejaremos de ser niñas carentes de amor, para llenarnos con amor propio...

Ah!, pero al hombre actual no le interesa luchar con esa naturaleza dual, la Madre y la Mujer, que lo sostiene, porque las pondría en pugna, y a ambas las ama intensamente, solo las usa, pero no las entiende.

Solo cuando entienda su naturaleza, dejará de buscar hijas o madres, para encontrar a la mujer y aún con miedo dejarse cautivar por la doble naturaleza, la salvaje y la sacerdotiza, no para tener poder sobre ella, pero si para encontrar en su mirada el brillo de la luna...

Lo peor de todo es que lo sabemos, internamente lo sabemos, pero no lo admitimos, preferimos ser fuertes, y ocuparnos, aunque con frustraciones internas. Se necesita este renacer femenino para cumplir nuestra parte en esta vida, dejar salir esa naturaleza, la salvaje y la intuitiva, la que sabe...

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(*1) Del Intelecto a la Intuición. Alice Ann Bailey. Ed. Sirio
(*2)Mujeres que corren con los lobos. Clarissa PInkola Estés

"La Regla del Oso Idiota! Jorge Bucay

... En primer lugar, la O del OSO señala:

¿Ud. quiere algo?

¡OBTENGALO!

Obtenga lo que UD, quiere
¡vaya por eso! ¿Qué es lo que busca?
"El amor de esa mujer... esa casa.. ese trabajo..."
¡Vaya y obténgalo!
¡Haga todo lo que pueda para obtenerlo!
Juéguese la vida, corra un riesgo, comprométase con su deseo.
Muy bien...
Pero uno puede darse cuenta de que es imposible obtener lo que quiere.
Y eso es muy cierto.

¿Qué dice la regla en segundo lugar?
¿No puede obtener lo que quiere?

SUSTITUYALO

La regla del OSO dice: ¿no lo puede obtener?
¡Sustitúyalo!
¡Sustitúyalo por otra cosa!
"Esta mujer no me quiere..."
'Qué lo quiera otra mujer!
"Esta otra tampoco me quiere..."
¡Busque un marinero! ¡Cómprese un perro!

"¡Ah no... imposible sustituirlo!... como esa mujer no hay..."
¿Qué nos dice la regla en tercera instancia?

¡OLVIDELO!

¿No puede obtener lo que quiere?
Muy bien.
¿No lo puede sustituir?
Muy bien:
¡Olvídelo!

"Ah no... imposile..."
¿Cómo "imposible" Obtener no, Sustituir no...
¡Olvídelo!

"No doctor, ¡imposible olvidarlo!"

Ahhh... Si no lo puede Obtener, no consigue Sustituirlo y no quiere Olvidarlo...
La regla dice que Usted...

¡es un idiota!

Tomado textualmente del libro "El Camino de la Felicidad" Jorge Bucay, Editorial Sudamericana del Nuevo Extremo, pag. 65-66.

Demasiado bueno... el libro es espectacular, para personas como yo que disfrutamos los momentos de instante en instante, y construimos la felicidad de esos pequeños momentos que nos da la vida, para crear un continuum y poder decir, si nos preguntan ¿Eres felíz? SI!

El Viaje del Hèroe dentro de nosotros

Tomado desde la web... El viaje del Héroe , conocido como monomito, es un esquema narrativo ideado por Joseph Campbell (1904-1987), un profe...