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miércoles, 25 de mayo de 2011

Tejer, bordar, coser y cantar... ¿nadie me extraña?

La verdad no me había dado cuenta que "mi terapia ocupacional" estaba dando buenos resultados, y es que tejer, bordar, coser, requiere de toda la concentración que no te imaginas.. si te pelas del contar, hay que destejer para volver a comenzar, por eso si piensas en algo, se te van los puntos ...

Mi profe Magdalena, es la mejor terapeuta, pues apenas llegamos se conforma un "grupo de apoyo". Ya tengo casi 3 años desde que comencé y de veras que mientras cosemos, bordamos, tejemos... cada una va contando su día a día, y sin juicio, nadie nos critica, quizás porque no es una amistad conocida desde hace mucho, sino una amistad que se configura a través de un hobby, aprendemos a escucharnos y a ser solidarias con el dolor ajeno. 

Cuando una falta, parece que la extrañamos preguntamos por ella y la profe la llama para decirle que la estamos extrañando. Es así que me di cuenta que me extrañan cuando no voy, me llaman, y me preguntan si estoy bien, cosa que ni misma familia lo hace, quizás porque de antemano lo saben, pero es grato recibir una llamada que nos dice que me extrañan, es una sensación rara para mi que alguien me espere luego de estos 4 años.

Me siento agradecida de la vida y si hay algo que no negocio ahora son los martes en la tarde, el día de "mi terapia ocupacional" que comenzó con el propósito de ocupar mis días para conectarme con algo que hago manualmente y dejar de pensar, y terminó siendo un grupo de amistad "extraña" en la que compartimos un rato todos los martes y nos llevamos tortas que hacemos en casa, dulces, o almuercitos ricos porque llegamos desde temprano en la mañana, y si viajamos, pensamos en esas amigas que nos extrañan y estarán hablando de como la estaré pasando en el viaje.

Este post se los dedico a ellas a mis amigas de la Profe Magdalena, la de los martes, a Paty, a Camila, a Beatríz... las de siempre, las que quedamos siempre, las que hemos comenzado a compartir más allá de la mesa de trabajo con la Profe Magdalena... a ellas mi gratitud porque es rico que alguien te diga que te extraña....

martes, 23 de junio de 2009

Amar los libros....

El artículo no es mio, es de un blog vecino del cual me estoy haciendo asidua lectora. Ella ni siquiera sabe quien soy, tampoco como dice ella misma quiero que su texto se pierda y caiga en manos de otros, su blog me lo recomendó otra amiga, y la verdad que este es uno de sus artículos más queridos por mi, porque de veras que amo a los libros... no es que ande buscando excusas para seguir queriendolos, es que de verdad comprendi con este texto de ella que amo mis libros. Al punto que en mi cumpleaños, el chiste fue hablar del ceibó de mi mamá, antigüito y sesentero, y que aloja todos los libros que le regalo...

Por si acaso para que no se diga, el blog es:
y ella se hace llamar Adrimosar.

Amar Los libros

“Viva por un tiempo en estos libros, aprenda de ellos lo que le parezca digno de ser aprendido; pero, sobre todo, ámelos. Este amor le será correspondido mil y mil veces; y como quiera que vaya a ser su vida, este amor –estoy seguro de ello- pasará por el tejido de su devenir, como uno de los más importantes hilo entre los hilos de sus experiencias, decepciones y alegrías”.

Recuerdo que antes de bajarme del carro, la última vez que vi a Lombardi, mi antiguo jefe e imagen paterna durante los últimos años, me dijo que la decisión estaba en mis manos: podría venirme a Buenos Aires y tener una vida bohemia, o incluso tener una vida bohemia pero aprobar mis estudios. Me recalcó, casi en negritas y mayúscula, que más que las clases, la experiencia me la daría la ciudad, caminarla, recorrerla, apoderarme de ella y de sus espacios, pertenecer. Ahora cuando voy a una plaza y me siento a ver si aparece alguna iguana, recuerdo las palabras de ese viejo sabio. Estoy amando la ciudad, estoy amando lo que ella produce en mí, como hice con las cosas que dejé. Leo a Rilke y digo: amo esta ciudad, amo lo que tengo ahora y lo que dejé atrás. Amo cada uno de los libros que esperan dentro de una caja plástica, que yo regrese por ellos.


Lo mejor que Rilke dijo fue: ame los libros. No habla de leerlos, de estudiarlos, sino de amarlos. Una relación que va más allá de lo terrenal, donde la reciprocidad, la correspondencia, valida la entrega absoluta. No se trata de un gusto, se trata de amor y de vivir de ellos. Una de las mejores imágenes literarias que he percibido últimamente; la verdad, no recuerdo otra para comparar.

El Optimismo Parte 1: Agnes Haddock, Catherine Douglas, Gustavo Alberto Sanchez, Martin Seligman y Yo

 "El Optimista ve la oportunidad en toda calamidad, mientras que el pesimista ve la calamidad en toda oportunidad".               ...