viernes, 4 de marzo de 2022

Ser Emigrante... y las distancias que nos separan más allá de la puerta de la casa...

 No es sencillo ser Emigrante, especialmente por la soledad, más allá de un nuevo lenguaje, nuevos lugares, el proceso de adaptarse a las costumbres del país que nos recibe...

Aunque mis hjos estan aqui en este país, no estamos cerca... estanos con bastante distancia, y nos cuesta encontrarnos porque nos atrapa la sobrevivencia.

Hay días buenos y días malos, los buenos son cuando puedo sentirme como si perteneciera desde hace mucho, los malos cuando se nos llena la cabeza de recuerdos de mi país, el que me vió nacer: Venezuela...

No se si le pasa a todos los emigrantes, pero tengo días en que las comparaciones y los recuerdos, nos hacen daño, nos entrisecen, por tanto elegí no comparar. Cada cosa es como es.

Ahora bien, ¿Qué nos separa? 

En mi caso es una sensación de no pertenencia a un lugar, del que no me siento parte aún a pesar que tengo aca en Argentina 3 años y 10 meses... y si, los voy contando.

Incluso del sentirme de alguna manera aislada o autoaislada por no saber cómo encajar en esta sociedad más allá del trabajo y sumádole la reclusión por la pandemia. Por otro lado, el sentir de una familia separada, en la que casi no nos encontramos porque la sobrevivencia nos lleva por delante.

Llevo 5 mudanzas acá en tres años: casa de Michelle, casa de Jean, Residencia Moonlight, Apto en Congreso de la Nación y ahora casa en Villa Lynch, y desde aquí, pensando en qué sigue...

Adicional a las mudanzas desde que nací: Nací en La Victoria, Estado Aragua, luego Turmero, Charallave, Villa de Cura, Caracas, Barquisimeto, Caracas, Charallave, el Hatillo... y por acá por Argentina, ya llevo varias: Colegiales, Chorroarin, en Residencias Moonligh, en una habitación, luego en Congreso de la Nación, y ahora en provincia de San Martin...Así que mi vida entera ha sido una mudanza tras otra, ya no hago apegos con las casas ni los lugares, ni las cosas...

Es esa incertdumbre con la que aprendí que tengo que vivir...

Y muchos me preguntan si regresaría a Venezuela, y no, no regresaría a Venezuela, fue tanto... la muerte de mis padres... el tema de conseguir los medicamentos, incluso la comida... las colas para que me vendieran un paquete de harina pan o los medicamentos... el precio de la residencia, el pago de las enfermeras, los costos altos de todo y pare de contar.. 

A Venezuela la llevo en mi corazón... ojalá algo cambie para mejor...

Lo que hacemos muchos migrantes es poner en la balanza los beneficios por encima de los recuerdos, y así entonces nos va mejor.

Al mismo tiempo, son historias que iremos construyendo en cada paso.

Si, extraño Caracas, mi apartamento del Hatillo... pero nada se compara con la paz y la tranquilidad de lo que ahora vivo.  

Le agradezco a la pandemia, que muchas cosas se fueron al "Online", pues de esta manera ahora desde donde esté puedo trabajar con Venezolanos, no solo en Venezuela, si no en todo el mundo por donde andamos regados.

Venezuela fue receptora de muchos países en sus tiempos difíciles, llegaron españoles, italianos, alemanes, colombianos, argentinos, peruanos, chilenos etc. y ahora somos nosotros los que andamos migrando. Agradezco a los países que abrieron sus puertas para nosotros.

Lo que he aprendido en un 1000 por cien, es a viajar ligera de equipaje, solo dos maletas me acompañan...


Aunque a veces me dan ganas de regresar, pero hay algo interno que me lo impide, es esa sensación de libertad que siento por acá, que no siento allá, no solo por el tema gobierno, sino por el tema alimentación, trabajo etc.

Incluso, se que si llego a regresar, pasaré por lo mismo que pasé cuando migré aqui.

Hoy después de 4 años, incluso puedo declararme parte de algo por acá...

¿Y tu? eres Migrante?

Si  lo deseas, puedes dejar tus comentarios por acá...

Zhair Marrero Serrano













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