jueves, 10 de julio de 2008

La escritura como forma de sanación interna VII

Siguiendo en la onda de las metáforas de los cursos, trabajando en Dominicana, Quisqueya, como me encanta decirle, al final, cuando todos presentan sus metáforas, yo cierro con la mia, y siempre tiene que ver con ese estado presente que tiene la dificultad, al que le agrego recursos en el camino, técnicas, voces internas, aliados, para poder llegar a mi estado deseado. A ésta metáfora en particular, le agregue un cuento leído en un libro de creatividad, demasiado bueno como para dejarlo pasar.  Aqui les dejo la metáfora que trabajé en esta oportunidad:



Maigua y su Extranjero:

Esta no es una metáfora como cualquiera, es más bien una historia que comenzó no hace mucho aunque parecen siglos. Donde sucedió? No lo se muy bien, no lo tengo muy claro, parece que fue en una galaxia lejana y cercana al mismo tiempo.

Todo se inició cuando Castor y Pólux, los gemelos del dìa y la noche, saltaron piedras de colores multicolores y se fundieron en uno para sobrevivir en el universo, convirtieronse asì en un grandioso Angel de los sueños, que le mostraba a otros cómo hacer para convertirlos en realidad, en la compañìa de un caracol de voz profunda y ojos marrones le decía: tu puedes, se que puedes, y saben qué? al final pudo.

En uno de esos sueños, se encontró en una península, en una isla no muy querida, se encontró con una niña con la mirada triste y perdida en el horizonte que le pareció conocida, y que cuando se miraron a los ojos, algo inexplicable pasó, se reconocieron y se contaron historias de un baùl que guardaba los recuerdos de un niño de ojos verdes que le sembro violetas en una palangana vieja, recordando alrededor de una fogata, historias maravillosas al tiempo que escuchaba que “era una en un millón”… eso la hizo sonreir, con una risa fresca, hermosa, que disfrutaba con una capa de maga nueva…

Así el Angel proseguía soñando realidades y esta vez viajó a la luna, siii, viajo a la luna, la Nasa le entregó un traje lunar diseñado especialmente para esta ocasión, incluso, le dio un entrenamiento y un manual parecido al que se da en la tierra cuando le van a entregar el cuerpo a uno, por ejemplo, nadie puede vivir en ella sin ponerselo y nadie vive sin llevarlo puesto, la única diferencia, es que en la tierra no entregaron el manual de uso. Allí en la tierra, la recibió un comité interplanetario, donde una bella voz de mujer les dijo: Bienvenidos señores y señoras al planeta tierra, Ud. Va a ser provisto de un traje corporal básico para su visita, aquí no hay manual, Ud. Tendrá que descubrir como utilizarlo. Cómo lo hará? Es responsabilidad suya , UD. Puede hacer de su experiencia de aprendizaje lo que Ud., desee, puede lograr lo que Ud., quiera, le daremos unos canales especiales con códigos secretos para comunicarse, Ud. Es creativo por naturaleza, y podrá descubrir el mapa de su misión conquistando espacios y tiempos en el aprendizaje, estos lo acompañaran en su trayectoria le abriran nuevos caminos que transitar, donde Ud. Deberá descubrir cuál es su misión aquí en la tierra, y así irá conquistando espacios y tiempos.

Y conquistó espacios y tiempos, encontró un planeta donde habían dos soles, y dos lunas, donde el Sr. Del universo le habló desde el corazón de una libélula, volvio a ver al caracol, que ahora tenía los ojos negros y con su voz profunda, le contó de un pequeño mago de 12 niveles que supo que el poder de un hèroe esta en su corazón.

Así llegó al lago Omega, al norte de Rusia, y se deslizó como patinadora en espejos de hielo, donde encontró a un viejo sabio que sabía contar viejas historias como èstas a niños de una pequeña aldea, entre esos cuentos, le contó de un extranjero, que viajaba sin rumbo por caminos sin tiempo, hasta que llegó a un pueblo que mentaban Villa Chiquita, donde encontró una alcaldía, la Iglesia, la Escuela, la Botica, la Quincalla, el Abasto, la Medicatura, la Panadería, la hospedería y una placita Es una plaza chiquita, como el pueblo mismo, con apenas 8 bancos que servían para cualquier cosa que se te ocurra: algunos hasta dormían la siesta de la hora del burro en ellos, otros decían que escuchaban al viento hablando con las hierbas silvestres y sus florecitas para mantenerlas vivas y darle un poquito de color a la placita.

El cuento es que el extranjero se detuvo un rato en la botica, donde conoció a la gorda Maigualida y a ésta se le soltó la lengua, hasta le contó le contó que Cemaliz una amiga suya se despidió de su casa y junto a su mamà guardo con cuidado los platos de una vajilla, una vez que empacó todo, se mudó a un apartamento y se vistió elegantemente para disfrutar de la compañía de un buen hombre, allí recordó que una buena vajilla, hay que conservarla por lo valioso que representan esos recuerdos que le permitieron evolucionar.

Así el extranjero y Maigua se hicieron amigos. El extranjero que se hospedaba donde María y José, supo que antes esa posada le pertenecía a Doña Angustia, no se porqué le pusieron ese nombre si es una señora muy tranquila, decía Maigua. Un domingo que salieron a pasear por Villa Chiquita, muchos niños jugaban en la placita, parece que la limpiaron, quitaron las hierbas y se encontraron que no había 8 bancos, había 10, bueno 10 que probablemente se convertían en 8, no se realmente cómo es el cuento de los bancos, solo se que cuando te sientas en ellos y tarareas tarararan, chas chas, tarararan chas chas, la prosperidad llega más fácil y ràpido. 

Bueno, desde ese banco, al extranjero le sorprendio que varios de las niñas y niños del parque tenían zapaticos rojos con caritas felices, y entonces se dio cuenta por vez primera que cosa curiosa, había una zapatería que solo vendía zapatos de ese modelo, Maigua le dijo que no se extrañara de lo que allí sucedía, pues hasta el alcalde decidio comprarle a ella pociones para rejuvenecerse, por cierto, esto entre nos, que la botica parecìa más bien una quincalla de pueblo, porque hasta libros de cuentos con nombres curiosos vendía la Maigua, había uno que le llamò la atención: 

El Sol que le contó secretos a su Luna, y otro que decía La luna enamorada del Sol, y otro más que decía Luceros y Estrellas que reconocían su constelación de origen…, todos eran escritos por un autor desconodico. Por eso más que quincalla de pueblo, la botica parecía un colmado de bendiciones.

No se dieron cuenta en que momento, el extranjero se enamoró de Maigua, y Maigua de él, el día que se mudó de la hospedería para casa de Maigua, cuando le entregó la llave de la habitación a María y José, pensó en doña Angustia y su história y eso le dio una tranquilidad muy grande y así el extranjero le dijo Adios a su anterior vida errante, atravesó el umbral que le cambio la vida… para siempre.

Hoy les voy a contar sobre de la Iglesia de Villa Chiquita. No era tan pequeñita como el pueblo, incluso tenía dos pisos, dos altares, uno, el de la planta baja, estaba dedicado a un santo, y el de la planta alta a una santa. Cuando había misa, cosa curiosa, todos se ponían unas batas blancas como la nieve y con parsimonia y ceremonia, al entrar llamaban a los angeles así… oh angeles… o angeles… vengan vengan… vengan vengan…, la iglesia se llenaba, meditaban en profundo silencio, en el que se podía sentir la presencia divina, aunque nada como la experiencia que se vive en el segundo piso, eso si que es extraño. 

Allí había una música muy suave que decía: Quisquella la tierra de mis amores,,, de suave brisa, de lindas flores….

En el Altar, una hermosa mujer dirige el círculo conformado por los discípulos, todos en silencio observan cuando entraron Maigua y el extranjero tomados de la mano. Ella venía vestida con hermosos ropajes blancos, él en elegante traje, juntos entraron al círculo, donde ceremoniosamente se convirtieron en uno… para siempre.

Ya era de noche, y así fue que salí de allí, afuera, Lama, convertida en una hermosa princesa, la esperaba un carruaje conducido por luceros y cuando entró en el palacio, largos velos blancos movidos suavemente por la brisa del mar, la condujeron por el muelle con barandas de velas encendidas, el resplandor del fuego en su rostro, jugaba al misterio, sus pies descalzos se consagraban a la tierra, nerviosa, paso a paso en el medio del mar, se detuvo y escuchó la voz de la tierra, y escuchó la voz del mar, y escuchó la voz del viento y escuchó la voz del fuego, allí se entregó al Sr. Del Mundo, que con su manto negro de estrellas multicolores, su cetro diamantino y voz pausada, la convirtió en una mujer.

Donde sucedió, eso no lo se, solo se que si me entero de algo, pronto se los contaré.

El Viaje del Hèroe dentro de nosotros

Tomado desde la web... El viaje del Héroe , conocido como monomito, es un esquema narrativo ideado por Joseph Campbell (1904-1987), un profe...