miércoles, 10 de enero de 2018

En la búsqueda de la felicidad, algunas notas del Prefacio del libro "La Autentica felicidad de Martin Seligman

..."La búsqueda de la felicidad es un derecho legítimo de todo ser humano. Sin embargo, los datos científicos hacen que parezca poco probable que una persona cambie su nivel de felicidad de forma continua. Los estudios apuntan que cada uno de nosotros tiene un rango de felicidad determinado, al igual que sucede con el peso corporal. Por tanto, igual que quienes hacen régimen casi siempre recuperan los kilos perdidos, las personas tristes no son felices de forma duradera y las personas felices no se sienten tristes de forma duradera. No obstante, las nuevas investigaciones sobre la felicidad indican que ésta puede aumentarse de forma duradera. Además, el nuevo movimiento de la Psicología Positiva (...)  existe otro impedimento más profundo: la creencia de que la felicidad —e incluso de forma más generalizada, toda motivación humana positiva— no es auténtica. Yo califico a esta idea dominante sobre la naturaleza humana, presente en muchas culturas, de dogma corrompido
hasta la médula. Si hay una doctrina que esta obra tiene por objeto desterrar, es ésa.

(...) La Psicología Positiva se basa en tres pilares: en primer lugar es el estudio de la emoción positiva; el estudio de los rasgos positivos, sobre todo las fortalezas y virtudes, pero también las «habilidades» como la inteligencia y la capacidad atlética; y el estudio de las instituciones
positivas, como la democracia, las familias unidas y la libertad de información, que sustentan las virtudes y a su vez sostienen las emociones positivas.

Las emociones positivas como la seguridad, la esperanza y la confianza nos resultan más útiles en momentos difíciles que cuando la vida es fácil. En épocas de dificultades, comprender y reforzar instituciones positivas como la democracia, la unión familiar y la libertad de prensa cobran una importancia inmediata. En tiempos difíciles, comprender y desarrollar fortalezas y virtudes como el valor, la objetividad, la integridad, la equidad y la lealtad, puede resultar más urgente que en épocas prósperas.

Desde el 11 de septiembre de 2001 he reflexionado sobre la relevancia de la Psicología Positiva. En los momentos difíciles, ¿la comprensión y el alivio del sufrimiento están por encima de la comprensión y el desarrollo de la felicidad? creo que no. Las personas empobrecidas, deprimidas o con tendencias suicidas se preocupan por muchas más cosas que el mero alivio de su sufrimiento. A estas personas les preocupa, a veces con desesperación, la virtud, el propósito, la integridad y el significado.

Las experiencias que provocan emociones positivas hacen que las emociones negativas se desvanezcan rápidamente. Las fortalezas y las virtudes actúan a modo de barrera contra la desgracia y los trastornos psicológicos y pueden ser la clave para aumentar la capacidad de recuperación.

Los mejores terapeutas no sólo curan los daños, sino que ayudan a la persona a identificar y desarrollar sus fortalezas y virtudes. así pues, la Psicología Positiva se toma en serio la gran esperanza de que si una persona se queda encerrada en el garaje de la vida, con escasos y efímeros placeres, con muy pocas gratificaciones y sin encontrar un sentido a su existencia, hay un camino de salida. Este camino le conducirá por un campo de placer y gratificación, por las cimas de la fortaleza y la virtud y, al final, por las cumbres de la realización duradera: el sentido y la determinación en la vida."...
Martin Seligman

Estas notas me hicieron tomar el Diplomado de Psicología Positiva que dicta la UNIMET en línea, ya que la psicología se ha dedicado a la resolución de problemas psicológicos, pero no a prevenirlos. 

Esta primera propuesta de Martin Seligman, me dejó pensando en las posibilidades de desarrollar el optimismo dentro de las crisis para encontrar formas diferentes de solucionar los temas en lugar de desgastarlos conversando.

..."Muchas veces se critica a la sociedad por estar obsesionada con la felicidad: la abundancia de libros de autoayuda, que ofrecen rápida solución a los problemas, se venden hoy más que nunca, y la gente acude al psicólogo al primer signo de trastorno emocional. Si bien la crítica se justifica en cierta medida, está, no obstante, mal dirigida: la obsesión no gira en torno a la felicidad, sino al placer y el bienestar.

El “mundo feliz” de las soluciones rápidas con frecuencia pasa por alto lo más importante. La auténtica felicidad no excluye cierta medida de malestar emocional y de dificultades, que algunos libros de autoayuda y algunos psicólogos intentan eludir. 

La felicidad involucra nuestra capacidad de superar obstáculos. 

Como decía Viktor Frankl: “Lo que necesitamos no es vivir sin tensiones, sino la fortaleza para alcanzar las metas situadas al otro lado de ellas. Lo que necesitamos no es librarnos de las dificultades a toda costa, sino encontrar un significado propio a la vida que nos merezca la pena”.

En Practicar la felicidad, Tal Ben-Shahar, profesor de Psicología positiva en Harvard, nos presenta, a modo de diario, 52 reflexiones prácticas para conseguir una vida gratificante. No se trata de un recetario para alcanzar la perfección (quimera reservada para los libros de autoayuda y new age), sino de una serie de observaciones prácticas que ha ido recopilando a lo largo de su trayectoria como docente."...

Os dejo la inquietud, aunque voy a seguir posteando sobre el tema.

Zhair Marrero S.
Psicóloga, Docente, Especialidad en Pedagogía de la Paz
y Pedagogía Sistémica. Formadora en Constelaciones Familiares
PNL y talleres de crecimiento personal

email: promoviendo.vida@gmail.com


miércoles, 27 de diciembre de 2017

El Cuento de la tristeza Triste. Autor: Jesús Cuadra

El cuento de la Tristeza triste

Érase una vez una pequeña mujer, que venía caminando por un sendero polvoriento. Aunque ya era bastante vieja, su caminar era ligero y su sonrisa irradiaba el fresco resplandor de una niña despreocupada. Se detuvo ante una figura encogida y miró hacia abajo. No distinguía gran cosa. El ser, que estaba sentado en el polvoriento camino, parecía no tener cuerpo. Recordaba, más bien, a una vieja manta de franela gris con contornos humanos. La pequeña mujer se agachó un poco y preguntó:
—¿Quién eres?

Dos ojos cansados y casi sin vida alzaron la vista.
—¿Yo? Soy la Tristeza —susurró la voz vacilante y tan silenciosa que apenas se escuchaba.
—¡Ah!, la Tristeza —respondió la mujer con alegría, como si se hubiera encontrado con una vieja conocida.
—¿Me conoces? —preguntó la Tristeza desconfiada.
—¡Claro que te conozco! Me has acompañado muchas veces a lo largo del camino.
—Sí, pero... —receló la Tristeza— ¿por qué no huyes de mí? ¿Es que no tienes miedo?
—¿Por qué debería huir de ti? Tú sabes muy bien cómo alcanzar a todo aquel que intenta huir de ti. Pero, déjame preguntarte una cosa: ¿Por qué pareces tan descorazonada? 
—Yo,... estoy triste—respondió la figura gris con voz quebradiza. 

La pequeña anciana se sentó a su lado.
—Así que estás triste —dijo asintiendo compasiva con la cabeza—.¿Por qué no me cuentas lo que te preocupa?

La Tristeza suspiró profundamente. ¿De verdad alguien iba a querer escucharla esta vez? Cuántas veces había deseado que así fuera.
—Pues, verás, —comenzó titubeante a la vez que sorprendida— es que nadie me quiere. Es mi destino mezclarme entre la gente y quedarme con ellos durante cierto tiempo. Pero, cuando me acerco a ellos, se asustan. Me tienen miedo y me evitan como la peste.

La Tristeza tragó saliva con dificultad.
—Se inventan frases para intentar que me aleje de ellos. Dicen: ¡Tonterías!, la vida es alegre. Y su risa falsa les causa calambres en el estómago y dificultades para respirar. Dicen: lo que te hace sufrir te hará más fuerte. Y entonces se sienten angustiados. Dicen: solo tienes que resignarte. Y entonces sienten cómo se tensan sus hombros y su espalda. Dicen: solo los débiles lloran. Y las lágrimas contenidas casi hacen estallar sus cabezas. O se anestesian con alcohol y drogas para no tener que sentirme.
—¡Oh, sí! —afirmó la anciana— me he encontrado con este tipo de personas muchas veces.

La Tristeza se encogió un poco más.
—Pero si lo único que quiero es ayudarles. Cuando estoy muy cerca de ellos, pueden encontrarse a sí mismos. Les ayudo a construirse un nido en el que cuidar de sus heridas. Aquellos que están tristes, son especialmente sensibles. Algunas penas vuelven a abrirse como una herida mal curada y eso duele mucho. Solo aquellos que aceptan la aflicción y se desahogan llorando pueden curar realmente sus heridas. Pero las personas no desean mi ayuda. En lugar de eso, disimulan sus cicatrices con una sonrisa deslumbrante. O se envuelven con una gruesa coraza de amargura.

La Tristeza se calló. Al principio su llanto era débil, después más fuerte y finalmente desesperado.

La pequeña anciana tomó a la criatura encogida entre sus brazos. Qué suave y mullida se siente, pensó mientras acariciaba con ternura el bulto tembloroso.
—Llora, Tristeza —susurraba cariñosamente— descansa para que puedas recuperar las fuerzas. A partir de ahora ya no caminarás sola. Te acompañaré para que el desaliento no se haga más fuerte.

La Tristeza dejó de llorar. Se enderezó y miró asombrada a su nueva compañera.
—Pero... ¿Y tú quién eres?
—¿Yo? —respondió la pequeña anciana risueña que empezó de nuevo a sonreír como una niña pequeña y despreocupada—. Yo soy la esperanza.

Que tengas unos buenos días y que el año que empezamos sea mejor para ti y los tuyos.
Un abrazo cordial.

Jesús Cuadra.
http://www.en-contacto.net

Feliz Navidad, y Próspero año 2018 y que la esperanza te encuentre siempre, donde sea que estés.

Zhair Marrero S.
Psicóloga, Docente, Especialidad en Pedagogía de la Paz 
y Pedagogía Sistémica. Formadora en Constelaciones Familiares
PNL y talleres de crecimiento personal
email: promoviendo.vida@gmail.com

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Qué ves enfermera?

¿Qué ves, enfermera, qué ves..?

Este poema fue escrito por una mujer que murió en un geriátrico de Escocia. El personal lo encontró entre sus pertenencias y se impresionó tanto que hicieron copias y lo difundieron dentro y fuera del recinto.

¿Qué ves, enfermera, qué ves?

¿Qué es lo que piensas cuando me miras:
una vieja malhumorada, no muy lista, de hábitos inciertos y ojos distantes?

¿Que vierte la comida y no responde
cuando le dices en voz alta: "¡Inténtalo!"?

¿Qué parece no darse cuenta de lo que tú haces, y siempre pierde una media o un zapato?

¿Que, resistiéndose o no, te deja hacer lo que quieres,
ocupar el largo día con comidas y baños?

¿Es eso lo que piensas, es eso lo que ves?
Abre los ojos, enfermera, mírame.

Te diré quién soy mientras me quedo aquí quieta.
Mientras me muevo cuando me lo mandas,
como según tu voluntad...

Soy una niña de diez años, con un padre y una madre,
hermanos y hermanas que se quieren;
una chica de dieciséis con alas en los pies,
soñando que pronto conocerá a su amor;
una novia de veinte, el corazón me da un vuelco
al recordar los votos que prometí cumplir;
a los veinticinco tengo mis propios hijos
que me necesitan para vivir en un hogar seguro y feliz;
una mujer de treinta, mis hijos crecen deprisa,
unidos por vínculos duraderos;
a los cuarenta, mis hijos han crecido y se han ido,
pero mi hombre está conmigo para que no me aflija;
a los cincuenta, otros bebés juegan sobre mis rodillas,
los míos y yo volvemos a ver niños.

Llegan días de dolor; mi marido está muerto,
miro al futuro, me estremezco de miedo.

Todos mis hijos están criando a los suyos,
y pienso en los años y en el amor que he conocido.

Ahora soy una vieja y la naturaleza es cruel;
se complace en hacer que la vejez parezca locura.

El cuerpo se marchita, la gracia y el vigor se van;
hay una piedra allí donde había un corazón.

Pero dentro de este pellejo aún vive una joven,
y, de nuevo, mi corazón amargado se hincha.

Recuerdo los gozos, recuerdo el dolor,
y amo y vivo la vida una vez más,
pienso en los años, pocos y efímeros,
y acepto la cruda realidad de que nada es eterno.

Así pues, abre los ojos, enfermera,
ábrelos y ve no una vieja malhumorada;
fíjate bien y mira quién soy…


Dedicado a todas las enfermeras que cuidaron a Mamá con el tema del Alzheimer, y las que cuidan a papá en su vejez

Psic Zhair Marrero S.

sábado, 28 de octubre de 2017

Amor de Pareja. Joan Garriga

AMOR DE PAREJA
Una primera fase de la pareja se llama enamoramiento y enamoramiento significa: “Me mueves mucho pero te veo poco” .

Y luego si las personas siguen juntas surge la relación. Y la relación significa “Ahora te veo mejor pero ya no me mueves tanto”. Sin embargo sigo caminando a tu lado. Ahora ya no nos miramos tanto el uno al otro sino que nos preguntamos hacia dónde miramos conjuntamente, entonces una relación puede hacerse fuerte y crecer de esta manera.

Un tercer paso es el compromiso, que se logra cuando la relación creada empieza a tener más fuerza que lo anterior: que las relaciones anteriores y que los sistemas anteriores, también las familias de origen. Entonces ahí la pareja y la nueva familia siente que tiene una gran fuerza y se asienta en la vida con fuerza.

Pero hay algo más todavía que va más allá del compromiso y que es la entrega, que significa entregarse también a los caminos propios y únicos que al otro le mueven. Significa también entregarse a las dificultades e implicaciones y a lo que el otro trae de difícil o de pendiente de sus propios sistemas. Y la entrega significa “Estoy aquí contigo y te quiero y me entrego igual, aún sabiendo que mañana no vas a estar”.

Ésta es otra cosa importante en la relaciones de pareja también, de hecho una relación de pareja se basa en la igualdad de rango y en la sexualidad.

Cuando digo que la pareja se funda en la sexualidad quiero decir que la sexualidad funda la pareja, sin sexualidad la pareja no tiene sentido, sin sexualidad es una amistad, es una relación, es un acompañamiento y claro que la pareja es relación, es amistad, es acompañamiento pero la sexualidad funda la pareja y la importancia de la pareja está en que potencialmente transmite la vida, a través de la pareja progresa la vida, por eso la sexualidad es lo que recorre a la pareja y le hace ganar su fuerza.


Puede ser que una pareja con el tiempo pierda interés en la sexualidad, que la sexualidad ya no sea algo importante, que haya otros parámetros que unen a las personas más allá de la sexualidad, no obstante la sexualidad la funda y de hecho las parejas que en mi opinión ya pierden interés en la sexualidad o la sexualidad desaparece durante un tiempo muy prolongado, su relación se parece más a una amistad y a un acompañamiento, que eso también forma parte de la pareja, pero hay una pérdida significativa en la vida de la pareja también.

JOAN GARRIGA

domingo, 15 de octubre de 2017

Cuando la vida se lleva a los hijos ¿Qué sigue?

Los hijos, crecen, si señor,crecen, y se convierten en hombres y mujeres que luego hacen su vida, y para eso uno los trae al mundo, para que sean del mundo, en un ciclo que se repite desde el mismo inicio de la célula.

El tema de muchos padres es que nos podemos quedar en la añoranza de los pequeños en casa, y nos cuesta verlos partir para hacer su vida. Duele, si y mucho.

Ha llegado entonces el momento de darnos cuenta que nuestra vida no gira en torno a ellos, y que la de ellos no gira en torno a nosotros, que la vida gira en torno a nuestros propios objetivos y ellos ya tienen con lo suyo, y nosotros tendremos lo nuestro.

Todo esto siguiera diferente si no fuera Venezuela, pues los hijos se van del país, no es que los puedo visitar el fin de semana, o que les prepare un sancocho el fin de semana, es que se nos van a otras latitudes en busca de una mejor vida, de un mejor trabajo, que les permita tener su propia casa y no vivir arrimados en casa de mami o en un cuartico alquilado.

No es que voy a ver nacer y crecer a mis nietos, es que crecerán fuera de las costumbres de otrora la Venezuela que conocí, porque ya esa no existe.

Duele, y mucho, tener que despedirlos en el mural de Cruz Diez en el aeropuerto Internacional, en ese piso del que sabemos ya no regresan, porque la vida continúa avanzando en otras latitudes, de alguna manera devolviéndoles a los Argentinos, Españoles, chilenos, etc. su inmigración de los 70´s de cuando le abrimos las puertas de nuestro corazón a sus exilios...

Se van... casi exiliados del país que los vió nacer por no tener las oportunidades que nosotros tuvimos y ahora no podemos dárselas, se van... porque crecieron y toman sus propias decisiones...

¿Cuál es la propuesta? hacernos la pregunta ¿qué sigue? nos puede ayudar a elaborar nuevos objetivos de vida, tal vez estudiar una nueva carrera en la vejez, viajar, abrir un nuevo negocio, innovar en la casa, etc., el tema es ocuparnos de hacer de lo que sigue, una propuesta para la vida.

Es como si la vida fuera un nuevo emprendimiento en el que repensarnos de forma diferente, y no es que dejemos de ser padres, es que cambia la forma de serlo. ¿Cuál es la propuesta de valor que le hacemos a la vida? nuestro nuevo aporte es fundamental, ¿y Ahora que sigue?...

La vida sigue... 






Hasta el próximo Post
Zhair Marrero S.
Psicóloga, Docente, Especialidad en Pedagogía de la Paz y Pedagogía Sistémica.


promoviendo.vida@gmail.com
  


martes, 5 de septiembre de 2017

A veces me pregunto cosas...

A veces me pregunto cosas.....,

Mi abuela materna, Tacha, salio de Guarimure, un lugar que ni siquiera aparece en el mapa de Venezuela, más allá de Carora, más allá de Puente Torres...(hoy en día es donde se encuentra industrias Pomar) a trabajar en casas de familia, para darle medio a mi mamá para que fuera a "la Normal"...,

Mi papá recorría varios kilómetros desde donde era la hacienda donde trabajaba su papá sembrando, con un burro y una carreta llena de verduras para venderla en el mercado de los Teques, ...

Y nosotros, venimos del barrio los Sin techo, calle Los Cármenes, segunda transversal del Cementerio, allí llegamos a vivir desde mis 5 a 8 años, estudié en la Prudencio Diez por situaciones personales de mis padres y su economía. De hecho, se nos cayó el techo de la casa hiriendo a mi mamá y a mi.

Eso fue un impulso para ellos, mis padres, el querer salir de allí y darnos una mejor educación, un mejor lugar donde vivir, que no se nos cayera encima otro techo a Fran y a mi, es una larga historia que inició en Carora, La Victoria (donde nací), Barquisimeto, Turmero, Villa de Cura, siguió con Pro Patria, Casalta, Barquisimeto de nuevo, etceteras, hasta llegar al Valle, un año en cada pueblo, en cada ciudad, en cada casa, no hay mucho tiempo para establecer afectos.

Y a veces me pregunto, ¿qué cosas nos impulsan al ser humano, a hacerlo diferente?, y para mi, no es la lógica, es algo que se nos mete por dentro, pero que no podemos dirigir, ni provocar ni cambiar a menos que eso pase por dentro.

Así, toda ayuda, por muy buena que sea, por muy derechos humanos que se exijan, por muy buenos ayudándolos a superarse, por muy bueno que sea el gobierno y todas las organizaciones humanitarias, no ocurre nada, hasta que "Eso" se nos mete por dentro y comenzamos a hacerlo diferente, quizás es un instante, un segundo donde ocurre algo que nos mueve.

Esta es mi manera de honrar a mis padres, y lo que sea que nos metieron en el Alma a Fran, a Juan y a mi, la gratitud por la vida se me queda corta, y a veces quizás no se expresarla en esa magnitud que me llega algunas veces como hoy y me toma...

Quizás por eso en lugar de quejarme, agradezco lo que pasa, o en lugar de esperar que otro me ayude, me muevo, no lo se... pero tiene que ser esa cosa que se nos mete por dentro y nos toma el Alma.

Aqui, mis viejitos, de donde vengo, ellos tienen ese secreto de meternos algo por dentro que nos cambia la vida, siguen juntos por encima de las adversidades.

Al teléfono, papá esta hablando con Juan Carlos el hijo que se les fue lejos, mi hermano menor, también buscando mejores horizontes, ella se quita una lagrimita para que no veamos que llora porque su hijo no esta aquí...

El Optimismo Parte 1: Agnes Haddock, Catherine Douglas, Gustavo Alberto Sanchez, Martin Seligman y Yo

 "El Optimista ve la oportunidad en toda calamidad, mientras que el pesimista ve la calamidad en toda oportunidad".               ...