Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo, ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas y pliegues
y suaves hondonadas,
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños, el instinto.
Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen
mujer todos los días,
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
Gioconda Belli
____________________
Me lo regalaron el día de mi cumple... bellisimo ¿no es cierto?
Aqui escribo mis vivencias y mis reflexiones... también algunos post que me gustan de otros blogs, respetando su autoría.
viernes, 20 de junio de 2008
viernes, 30 de mayo de 2008
Asi, yo permanezco...
No me ahogues, que ya me hundi contigo voluntariamente...
No me sigas, porque no te sigo, solo acompañame en esta parte del camino...
No me encierres porque ya me encerré en mi misma, ya estuve en mi propia carcel...
No me construyas castillos, porque aunque de arena, son pesados para mi...
No me mates porque ya estuve muerta...
No me ahorques porque ya estuve colgada...
Hoy solo te miro,
te integro en mi porque de ti aprendo, por ser mi espejo,
y también te dejo partir, porque yo parto
nos damos la espalda mutuamente
y asi nos liberamos
posiblemente nos vamos a mirar de nuevo, frente a frente
en una danza circular...
Renuncio...
me entrego...
me rindo...
ante aquello que es más grande que yo
ante lo que es inevitable
ante la vida
Un día amanece, hoy amanece,
mañana amanece...
Yo veo el sol, recibo su calor..
Hoy anochece, mañana anochece
Veo y no veo la luna
Cuando la veo se que estás ahi
Cuando no la veo tengo la certeza de que volverá,
que está oculta tras ese manto de estrellas
y asi se,
que siempre estarás conmigo
adentro
un recuerdo de ti
una canción sin letra,
tu sonido que no pronuncias
la sensación de un toque
eso es lo único que tengo
lo único que poseo
lo unico que me llevo
eso es lo que hay...
y asi, yo permanezco...
Caracas 21 de diciembre 2007.
No me sigas, porque no te sigo, solo acompañame en esta parte del camino...
No me encierres porque ya me encerré en mi misma, ya estuve en mi propia carcel...
No me construyas castillos, porque aunque de arena, son pesados para mi...
No me mates porque ya estuve muerta...
No me ahorques porque ya estuve colgada...
Hoy solo te miro,
te integro en mi porque de ti aprendo, por ser mi espejo,
y también te dejo partir, porque yo parto
nos damos la espalda mutuamente
y asi nos liberamos
posiblemente nos vamos a mirar de nuevo, frente a frente
en una danza circular...
Renuncio...
me entrego...
me rindo...
ante aquello que es más grande que yo
ante lo que es inevitable
ante la vida
Un día amanece, hoy amanece,
mañana amanece...
Yo veo el sol, recibo su calor..
Hoy anochece, mañana anochece
Veo y no veo la luna
Cuando la veo se que estás ahi
Cuando no la veo tengo la certeza de que volverá,
que está oculta tras ese manto de estrellas
y asi se,
que siempre estarás conmigo
adentro
un recuerdo de ti
una canción sin letra,
tu sonido que no pronuncias
la sensación de un toque
eso es lo único que tengo
lo único que poseo
lo unico que me llevo
eso es lo que hay...
y asi, yo permanezco...
Caracas 21 de diciembre 2007.
domingo, 27 de abril de 2008
Celebramos la vida...
En lo que va de año, "va uno por mes", se nos mueren los viejitos de la familia, y nos hemos reencontrado con la familia en las diferentes funerarias, los diferentes pésames, y los consabidos chistes para romper un poco el dolor que nos embarga al no saber que hacer con ese "hueco" que sentimos adentro muy dentro, y que por mucho trabajo personal, algo nos duele en el alma.
Hasta mi cuñada, la esposa de uno de mis hermanos entró en ese espacio de dolor este mes, cuando su papá el Sr. Miguel, aunque no tan viejo como mis tias, partió rumbo al cielo, porque no puede ser menos, ellos estan rumbo al cielo, donde sea que quede, el cielo es el cielo, allí no hay excluidos, allí no hay selección de personal, de si estas o no capacitado. Dios es un Padre-Madre amoros@ que es incluyente, que tanto el bueno como el malo siempre tienen un espacio en su corazón..., que perdona, que ama, y que simplemente regresamos a diluirnos con ese Espíritu Divino que es la creación.
Es así que en uno de esos encuentros familiares, decidimos, en conjunto, disfrutar ahora de la vida, y anoche, 26 de Abril, le celebramos los 83 años a mi papá, y el 70 aniversario de casados de los padres de una de mis primas "Isabel y Rafael".
Fue una fiesta colectiva, la llamamos de "traje" porque cada uno llevó algo para picar, comer, beber, regalar, bailar, llorar, declamar, tocar, en fin, hasta los más jovenes de la familia, que de paso no conocíamos, aportaron el microfono, cornetas, los tambores arabes que ahora mismo se me olvido el nombre, y se armó la fiesta... Bombas y platillos exquisitos, adornaban el espacio, habia torta para que cada quien se llevara su pedazo para el desayuno del día siguiente, y es que cuando nadie se pone de acuerdo, es mejor, pues todo sobra cuando el amor se recupera en nuestra Alma.,+Carlos,+Juanita,+Yraida.jpg)
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Este escrito va dedicado en primer lugar a mi papá Perfecto Marrero en sus 83 años de vida, quien me dio la vida y la oportunidad de disfrutar lo que hoy disfruto, quien siempre tiene una palabra felíz para animarnos, quien recuerda a su mamita Carmen como esa princesa que le dio la vida y que él acompañó, defendió y cuidó hasta el momento de su muerte, hermoso amor que aun hoy recuerda y cuenta para no olvidarse en sus recuerdos... y que como chiste dijo que él y Flor eran los originales...
A mi mamá Juanita Serrano, por ser mi mamá, la original....
A mis hermanos, a todos mis hermanos, los hermanos Marrero Serrano y a las que la vida no les dio la oportunidad del apellido... Ydelma, la primera; XXX, la segunda; Fran, el cuarto; Juan, el quinto; xxx, el sexto, el que no pudo nacer; y en orden ahora en mi corazón Marrero... Yo, la tercera.
A cada uno de mis primos, artífices de ésta fiesta, los de segunda generación:
A Catire, por amar a su mami y mostrarme lo que he dejado de hacer, muy a tiempo... ninguna terapia me ha hecho más efecto que sus palabras en la funeraria...
A Gladis, por darle fuerza y empuje desde el "Yo no fui, es idea tuya" aunque por debajito y casi sin notarlo, su mirada n
os incentivó emocionalmente,
os incentivó emocionalmente,A Edith porque sus llamadas oportunas me recordaban lo prioritario,
A Gloria, por ser quien llevo a la manifestación y ejecución el armado y entramado de la fiesta,
Nené, Wiston, Carlos, Gisela, Yraida, Isabel Cristina, Teresa... (se que me falta el nombre de alguna)
A los que "trajeron", su presencia y algo más para completar la historia, los de tercera generación:
Carlos Ramón, Gladicita, Yuri, Manuel, Cesar Alfredo, Victor Hugo, Michelle, Jean, María Laura, Miguel...
A los de cuarta generación: los hijos de Cesar Alfredo, el de Gladicita: Ali Gabriel, la de Yuri, y a los que no me pude aprender su nombre, porque en realidad eramos muchos conociendonos y re-conociendonos después de muchisimos años de estar alejados... (mejor no decir cuantos).
A los de quinta generación, los bebés, a los que no estuvieron físicamente, porque los recordamos allí y eso hizo que "estuvieran presentes", a los que se fueron definitivamente, porque desde el cielo se y estoy segura que estaban contentos de vernos a todos juntos....
A los amigos de los amigos, a los primos Marrero por el lado de Rafael Marrero e Isabel que cumplian 70 años de casados, naguará!!!,
A las esposas y los esposos nuestras, nuestros, de los primos, tias, tios, cuñadas, cuñados,
que por vinculación directa pertenecen a esta familia, a los que aun no conocemos porque en el Alma sabemos que en algún lugar del mundo te encuentras, en fin a toda la Gran Familia Marrero, no importa si el apellido lo llevas adelante o detrás del otro que te acompaña en tu vida... a TODOS!!! GRACIAS!!!.
que por vinculación directa pertenecen a esta familia, a los que aun no conocemos porque en el Alma sabemos que en algún lugar del mundo te encuentras, en fin a toda la Gran Familia Marrero, no importa si el apellido lo llevas adelante o detrás del otro que te acompaña en tu vida... a TODOS!!! GRACIAS!!!.Solo me resta decirles que una emoción muy grande hoy me embarga, mi "hueco" se llenó anoche de todos ustedes, sin más palabras, con un abrazo grande que les abraza el Alma, aca algunas de las fotos.... Disfrutenlas.....
Hay un poema que le dedicaron a mi papá y a los esposos Isabel y Rafael y que pronto voy a subir en esta parte para que disfruten de la Creación de un Poeta Venezolano del que somos famila......
jueves, 6 de marzo de 2008
La vida es un regalo...
La vida es un regalo, que algo más grande que nosotros nos la ofrece…
Pero nosotros decidimos si la tomamos o no.
Si no la tomo, aun cuando vengo a la vida, no la disfruto para nada, pasó por ella, pero ella no pasa por mí. Es lo que podemos llamar “ni fu, ni fa”, sin música, sin esperanzas, sin entrega, sin paisajes, “vivo por vivir”, pasamos alguna parte de ella o toda así, cuando contactamos con esto, todo esta bien, siempre todo esta bien, y yo agregaría, bien desconectados de lo que es nuestra realidad: no se sufre y tampoco se disfruta, simplemente estoy ahí.
Si la tomo a medias, estoy en la vida, solo algunas veces, es como si solo puedo recordar algunos momentos felices pero destaco los momentos de “drama y dolor” más que los de disfrute. Se vive, si, aunque podemos decir que un poco “quejones”, mirando el vaso medio vacío, siempre la culpa es de la vaca, el gobierno, la gente, siempre tiene la culpa de las calamidades.
Y la tercera opción, es tomarla toda, estoy en la vida, intensamente, disfruto a plenitud cada momento, disfrutando al máximo los momentos de alegría y también me entrego al dolor, dándole el tiempo necesario a cada uno de ellos para procesarlo, reflexionar, y sacar provecho de todo eso que me pasa.
Tengo un trío de amigas, con el que hablé de este tema un día que veníamos de un trabajo personal, y nos reímos mucho porque luego que nos hicimos el hara kiri en un curso terapéutico, nos dio un ataque de risa, y concluimos sintiendo que por fin estábamos en la tercera opción, “al fin estamos en la vida”, y así le decimos SI, a todo lo que es, a como viene, de quienes viene, tal como fue, es y será.
Y escribo esto luego de tres meses de silencio, porque en febrero se murió otra de mis tías, una de las más queridas por mi papá, mi tía Zenovia, yo estaba fuera del país y nadie me avisó, y cuando regresé tampoco nadie me avisó. Si no es porque reviso el blog de mi hermano, y hablo con un familiar, pues ni me entero. Me dolió profundamente, el hecho de que ella se muriera, pues así es el dolor de la muerte de un ser querido, y en un día me pasó la historia de mis encuentros con ella, y sus cuentos, recordando que fue ella quien me “actualizó el genograma” hace poquitico, acompañado por un pedazo de torta.
Luego que se me pasó, me entró una resaca de dolor interno, que es un poco la autocompasión, que viene seguida de: si yo hubiera….., pero no fue, se fue y no me despedí, se fue y no la visité más, y ya es tarde…
Pasó el mes y no llamé a mis primos, unas por vergüenza, esa vergüenza que tiene que ver con nosotros, por sentirnos irresponsables, juzgados, etc. Pero se muere otra tía, Amelia y fui a su velorio, y sentí un hueco enorme en el pecho, vi a mis primos, a casi todos, y recordé el ejercicio de entrar a toda la familia en nuestro corazón para estar llenos y plenos de vida. Estando allí uno por uno, además de abrazarnos, iba metiendo adentro con amor todas las historias, que son mías también…
Pero nosotros decidimos si la tomamos o no.
Si no la tomo, aun cuando vengo a la vida, no la disfruto para nada, pasó por ella, pero ella no pasa por mí. Es lo que podemos llamar “ni fu, ni fa”, sin música, sin esperanzas, sin entrega, sin paisajes, “vivo por vivir”, pasamos alguna parte de ella o toda así, cuando contactamos con esto, todo esta bien, siempre todo esta bien, y yo agregaría, bien desconectados de lo que es nuestra realidad: no se sufre y tampoco se disfruta, simplemente estoy ahí.
Si la tomo a medias, estoy en la vida, solo algunas veces, es como si solo puedo recordar algunos momentos felices pero destaco los momentos de “drama y dolor” más que los de disfrute. Se vive, si, aunque podemos decir que un poco “quejones”, mirando el vaso medio vacío, siempre la culpa es de la vaca, el gobierno, la gente, siempre tiene la culpa de las calamidades.
Y la tercera opción, es tomarla toda, estoy en la vida, intensamente, disfruto a plenitud cada momento, disfrutando al máximo los momentos de alegría y también me entrego al dolor, dándole el tiempo necesario a cada uno de ellos para procesarlo, reflexionar, y sacar provecho de todo eso que me pasa.
Tengo un trío de amigas, con el que hablé de este tema un día que veníamos de un trabajo personal, y nos reímos mucho porque luego que nos hicimos el hara kiri en un curso terapéutico, nos dio un ataque de risa, y concluimos sintiendo que por fin estábamos en la tercera opción, “al fin estamos en la vida”, y así le decimos SI, a todo lo que es, a como viene, de quienes viene, tal como fue, es y será.Y escribo esto luego de tres meses de silencio, porque en febrero se murió otra de mis tías, una de las más queridas por mi papá, mi tía Zenovia, yo estaba fuera del país y nadie me avisó, y cuando regresé tampoco nadie me avisó. Si no es porque reviso el blog de mi hermano, y hablo con un familiar, pues ni me entero. Me dolió profundamente, el hecho de que ella se muriera, pues así es el dolor de la muerte de un ser querido, y en un día me pasó la historia de mis encuentros con ella, y sus cuentos, recordando que fue ella quien me “actualizó el genograma” hace poquitico, acompañado por un pedazo de torta.
Luego que se me pasó, me entró una resaca de dolor interno, que es un poco la autocompasión, que viene seguida de: si yo hubiera….., pero no fue, se fue y no me despedí, se fue y no la visité más, y ya es tarde…
Pasó el mes y no llamé a mis primos, unas por vergüenza, esa vergüenza que tiene que ver con nosotros, por sentirnos irresponsables, juzgados, etc. Pero se muere otra tía, Amelia y fui a su velorio, y sentí un hueco enorme en el pecho, vi a mis primos, a casi todos, y recordé el ejercicio de entrar a toda la familia en nuestro corazón para estar llenos y plenos de vida. Estando allí uno por uno, además de abrazarnos, iba metiendo adentro con amor todas las historias, que son mías también…
Lo que quiero dejar en este escrito como invitación para el que lo lea, es que esperamos y creemos que los seres queridos vivirán para siempre, y no tomamos acciones para estar con ellos y disfrutar de lo que realmente es en lo que pueden ser sus últimos o primeros días. Metemos en nuestros vacíos a los amigos, a los hijos, a las parejas, y ellos nunca podrán ocupar el lugar de quienes en verdad deben estar allí, de quienes pertenecen a nuestro corazón y a nuestra Alma: nuestros padres, los tíos y tías, los abuelitos,… y disfrutar con los primos, solo así los amigos, la pareja, los hijos tienen chance porque ya no ocupan los lugares que otros siempre se han merecido.
Aprovecha la vida en toda su plenitud, como ese tren que sube y baja montañas, no solo rusas, si no que va desde lo profundo de los infiernos hasta el cielo y a veces va por desiertos, ríos, llanos, bosques, sabanas,… con sus colores, con sus sonidos, con sus paisajes.
La familia, es todo lo que es, como es, como será, siempre la mejor familia y de allí como sea que fue, vino la nuestra…
sábado, 9 de febrero de 2008
La escritura como forma de sanación interna VI
En el entrenamiento en Programación Neurolingüistica del nivel Practitioner, aprendemos a escribir metáforas que llevan técnicas en su redacción que luego mueven hacia un efecto. Decimos que trabajamos el estado presente, le agregamos recursos para lograr el estado deseado. Al final del curso presentamos nuestra metáfora, donde planteamos el tema de forma metafórica y eso nos ayuda a trabajar lo interno pues el inconsciente no sabe lo que estamos incorporando. Esta fue mi primera metáfora por allá por el 200o cuando terminé mi nivel Practitioner en el Instituto Venezolano de PNL, lleva varias técnicas, tales como niveles neurológicos, círculo de la excelencia, etc.
El Hada de los Sueños
Había una vez, en un lugar del espacio, donde las distancias no existen y el tiempo es infinito, habitaba en un planeta de una galaxia muy lejana una niña de 7 años llamada Hariz, era una niña soñadora, y uno de sus sueños era convertirse en un hada.
Unaja la comandante de esa galaxia cada vez que encontraban a Hariz soñando, le interrumpía los sueños y le decía con voz chillona: como es posible que a tu edad estés soñando, deja de soñar y de inventar esas cosas, porque los sueños, no se hacen realidad. Las palabras de Unaja, fueron internalizadas por Hariz mucho, mucho tiempo, y su vida era cada vez más pequeña e insegura.
Hariz a escondidas en cuanto podía se dedicaba a alimentar sus sueños, y en ellos estaba presente la imagen de su hada, convencida que no se haría realidad. Hasta que un buen día, soñando se quedó profundamente dormida y entre sueños escucho una voz hermosa y profunda que le decía:
-Hariz, Hariz.. busca en tu corazón... solo allí encontrarás tus sueños... miró en su derredor y solo vio a un pequeño caracol de lindos ojos negros. Sorprendida, lo tomó entre sus manos y el caracol nuevamente le habló:
- Hariz... déjate guiar por la naturaleza, y hoy puedes hacer tus sueños realidad...en el camino encontrarás algunas piedras, cual más hermosa, cada una de ellas tiene un mensaje para ti, escúchalo, obsérvalo y siéntelo. Y en ese momento, el caracol de hermosos ojos, desapareció.
Frente a ella aparecio una piedra azul con un mensaje inscripto en bellas letras que decía: soy tu pasado, desde aquí puedes sentir lo que se puede cambiar...
En ese momento otra piedra, esta de color verde brillante, le llamó la atención, se acercó y leyó el mensaje escrito con letras doradas: soy tu presente, desde aquí puedes mirar y entender tu pasado y hacer cosas para mirar un nuevo futuro y delante de sus ojos se comenzó a dibujar una nueva piedra, no tenía color, no se veía nada inscrito, y allí volvió a escuchar la voz del caracol:
-Hariz, es tu oportunidad de ponerle el color que desees, el mensaje que quieras... en ese momento Hariz tomando una respiración profunda sintiendo una energía que penetraba por todo su cuerpo convirtió la piedra en una preciosa amatista, cuyas maclas dibujaban el siguiente mensaje con letras de luz: "Soy tu futuro, desde aquí puedes ver tu presente y tu pasado soy lo que tu desees que sea y seré tan hermoso y dichoso como tu lo desees crear".
Cuando esto sucedió, Hariz cerró sus ojos, y al abrirlos de nuevo el viento galáctico penetraba en su cuerpo, y en un susurro escuchaba la voz chillona de Unaja justamente allí donde ella quería estar, en el lugar de sus sueños había montañas a su alrededor, con nieve en sus cumbres, riachuelos, un pequeño bosque de pinos que protegían una cabaña, un refugio protector para las hadas, un abierto cielo azul, y allí se respiraba libertad...
Eso la animó a seguir adelante y darse cuenta que todo lo que necesitaba estaba allí, descubrió que todo se encontraba en su interior dormido, la voz de Unaja ya no se escuchaba mientras que más fuerte se escuchó una hermosa voz desde su interior:
-Hariz es la hora... despierta esas cualidades dormidas dentro de ti... ahora.... y así descubrió sus pensamientos, pudo sentir que había dejado de ser niña, descubrió su habilidad para desdibujarse, para aparecer y desaparecer a voluntad a través de sus pensamientos, descubrió que era capaz de hacer cualquier cosa y esto la estimuló a seguir adelante...preguntándose el porqué estaba allí: su misión en la vida...solo escuchaba la voz del caracol:
-Hariz viviras para enseñar a otros a realizar sus sueños cumpliendo los tuyos... allí se tambaleo un poco creyendo que caería, fue entonces que descubrió que para llegar a ser un hada tenía que decidir abrir sus alas, y dejar atrás todo lo que ella creía, cambiarlo por nuevas y hermosas formas de crear y de creer en si misma y en sus potencialidades de hada.
Allí se detuvo y hablándose a si misma se dijo: "Soy un Hada con un equilibrio mental y espiritual capaz de sentirlo, transmitirlo y compartirlo... soy paz y amor infinitos... soy alegria y soy felicidad", al decir esto apareció un vacío, profundo y oscuro, con temor abrió sus alas, miró hacia arriba con voz trémula pidió:
- oh! Tu que alientas todo cuanto existe en el Universo, de donde todo ha salido y a donde todo retornará, revélame la verdad oculta tras ese disco de Luz Dorada, y muéstrame el camino mientras transito el sendero de regreso hacia tu sagrados reino... y se lanzó al vacío... en ese momento sintio como sus alas comenzaron a moverse y como dos rayos de luz del amanecer la sostuvieron y girando la conectaron con la entrada del Sol, dando un paso adelante...Entró, una luz la llenó de confianza y seguridad de saberse un hada, sus alas comenzaron a moverse con alegría, tuvo la certeza de poder ayudar a la Humanidad...
Y con esa seguridad comenzó a enseñar a los habitantes de aquella galaxia que: "Entre Galaxia y Galaxia los sueños se hacen realidad"
Si deseas aprender más sobre ésta técnica, tengo la formación en PNL, llamada Herramientas del Exito Para el Aprendizaje HEPA en PNL, nivel Practitioner y Master.
Hay un blog: http://www.herramientashepa.blogspot.com/
martes, 22 de enero de 2008
Cuando se nos muere un ser querido... Dedicado A mi Madrina Tancha
No es nada fácil recibir la noticia, entra una incertidumbre de si te están tomando el pelo o es en serio. Y cuando ya no te queda otra que aceptarlo entonces comienza el dolor. Es un dolor inexplicable, y comienzas a pensar en todo lo vivido.
“Toda pérdida, toda muerte es una pérdida irreparable”(1).
"Cuando comprendamos que la ley de la vida es la ley del morir, y que es muriendo como se nace, que es desprendiéndote como consigues, que es desarraigándote como te liberas, que es reconociéndote en el otro como afirmas tu individualidad..." Jorge Carvajal Posada.
Tómate un tiempo para entrar en tu mundo interno, buscar tus propios dolores (porque el dolor es una reacción de fuga, escape o de ataque y desafío), dale tiempo a que salga la crisis, que emerja, que la veas, que la reconozcas y le digas "Gracias", "si" te veo... por favor...
Queremos que el dolor pase rápido, sin vivir el proceso, y nos aturdimos con el trabajo, con alcohol, con drogas, con espiritualidad, todas formas de cerrar nuestro corazón al dolor para buscar una paz ficticia, desde donde emerge inevitablemente la enfermedad, vista como la ausencia de salud, ausencia de alegría por vivir, entumecimiento de músculos y articulaciones, etc.
Hacer el duelo, llorar, tomarse un tiempo para estar en silencio interior, "vestirse de luto" es sano, lo que no es sano es pasar en depresión por un duelo no resuelto más de un año, o toda una vida como dice . (1) Anne Ancelin Schützenberger y Avelyne Bissone Jeufroy,
Según los trabajos de Elisabeth Kubler-Ross y su propia experiencia. OMEBA, en el libro Importancia del Trabajo de Duelo.
Dejar pasar toma tiempo, dejar pasar a la larga se convierte en el perdón, equilibrio perfecto entre el dar y el tomar.
A mi Madrina Tancha:
Recordé de cuando era pequeña y jugaba en tu casa, me sentía cómoda en ella.
Era muy familiar, muy querida.
Te elegí porque quise,
Te elegí porque te quería desde pequeñita, Aunque deberían haberte elegido mis padres, te elegí yo.Nunca me juzgaste,
Siempre sentí que me amabas…
Aun de grande cada vez que fui a Barquisimeto, me recibiste con una sabrosa sopa,
alegre porque simplemente era yo, y para tu alegría bastaba que fuéramos nosotros mismos.
Fuiste la madrina que yo escogí, gracias a mamá que me dejó elegir.
Desde donde sea que quede el cielo, se que ahora estas con tu Divina Pastora,
Ella te cuida.
Gracias por los momentos que compartimos juntas... fue bueno tenerte en mi vida.
Bendiceme…
En tu novenario.
18 de Enero 2008. Te quiero mucho.
Zhair Marrero Serrano
Tu ahijada de confirmación
jueves, 17 de enero de 2008
Un cuentito: Villa Chiquita...
Había una vez, como comienzan todos los cuentos, que hubo y no hubo, que fue y no fue, y que nadie sabe y no sabe que pasó.
Érase un pueblo, llamado Villa Chiquita, un pueblo de una plaza, de una iglesia, de un hospital, de una alcaldía.
En Villa Chiquita había calor, mucho calor, y cuando había mucho fresco decían que pronto la lluvia llegaría al pueblo de al lado y se devolvía, casi nunca seguía para Villa Chiquita.
Allí disfruté todas mis vacaciones de la infancia, de muy pequeña iba yo a casa de unas dos tías, dos mundos diferentes, una de ellas tenía una gran casona, donde llegábamos, en el centro había un hermoso jardín. La otra vivía en otra parte de la ciudad, donde no mucha gente conoce, donde la pobreza es solo cuestión de dinero, con el Alma grande y el Espíritu puro e inocente.
Les voy a contar de las dos.
La tía del otro lado de la ciudad: era muy pobre económicamente, su casita, con paredes de bahareque, tenía techo de zinc, un bañito muy pequeño, que cuando te bañabas por el calor, salías igualito de sudado porque el zinc te calentaba. Así de pequeñito era el baño. La sala, ah, eso era otra cosa, en la sala habían chinchorros colgados de sendos troncos de árboles que sostenían el zinc, en los que pasábamos la hora del burro, allí nos dormíamos y la abuela Tacha nos abanicaba para que no nos picaran los moscos y dejara de fastidiar a los loros.
La hora del burro, eran entre las 12m y las 3 pm porque a esa hora el calor era tan grande que nadie salía a la calle a caminar, y el burro como perezoso era un modelo a seguir en esos horarios de la tarde, las hojitas secas eran lo único que se veía pasar por las calles solitarias y la gente dormía por el sopor de agosto
Había varios loros verdecitos cabeza negra, de esos que llaman cara sucia, y tres cotorras de colores rojos, y verdes, todas libres aunque se iban a dormir en una jaula grandota. Lo que más me gustaba era el patio, era de tierra, en la ciudad no teníamos oportunidad de jugar con tierra, y terminábamos marroncitos.
En ese patio había un gallinero, y me dejaban recoger los huevos en una cesta para venderlos en la bodeguita. Tenía yo como tres años cuando eso, y lo temible era, que al salir del gallinero, tenía que pegar una carrera porque un chivato cuidaba la parte de afuera, y todo en equilibrio para que no se me cayeran los huevos, era toda una odisea a mis tres años, y me inventaba una historia con el fulano chivo, de esas de superhéroe que salvó los huevos del chivo.
Allí teníamos un primo grande, que tenía una moto que se compró vendiendo lotería, y nos daba una vueltita en la calle. De eso no podía enterarse nadie, porque el zaperoco que le armaban por peligroso que era montar a una niñita en esa moto… era nuestro secreto…
Cuando al fin la lluvia decidía llegar a Villa Chiquita, entonces gozábamos un puyero, porque nos podíamos bañar en los chorros que el techo de zinc dejaba caer. Nos bañábamos desnuditos, a esa edad, la vergüenza no existe y se comparte la lluvia… y era lluvia señores, con truenos y demás yerbas… aun recuerdo la risa confundida con la música del palo de agua sobre el zinc, y el olor a tierra mojada…
Llegue a vender caramelos en la bodeguita de mi tía, con ellas aprendí el valor de los centavitos, las puyas como le decíamos antes y como recompensa, almorzaba caraotas con suero, migas de arepa con queso rallado y tajadas, todo junto, no recuerdo si había más platos.
Caminé muchas veces junto a mi abuela en las procesiones de semana santa, y nos amenazaban con que el diablo andaba suelto para que no nos perdiéramos, y de verdad como folklore del pueblo, es la única ciudad que yo sepa, donde sé que sueltan al diablo, y luego se entrega en la iglesia. Siempre quise andar con una vela prendida en las procesiones por si acaso aparecía por ahi, lo bueno era que me dejaban, y aun hoy encender velitas es un ritual en mi vida… porsia...
Cuando llegaba el final de las vacaciones, recogía unas piedritas, que conservaba en la Gran Ciudad, para que no se me olvidara la tierra, me traía una pluma, para que no se me olvidaran los gallos, y me regalaron un lorito cara sucia, que luego parece que se lo comió el perro de otra de mis tías, y me dijeron que se había caído en el sumidero y se ahogo. Siempre sospeche de ese perro. Pero también pensaba en lo que sufrió el lorito cuando se cayó en el agua y se fue por el bajante… Cómo lloré mi pollito, lloraba por aquello que me pertenecía en el corazón…
Así pasó el tiempo y cuando crecí, ya los loros no me llamaban la atención, el chivato no era tan grande como parecía, y ya no me asustaba, entonces me aburría, y mi mamá decidió mandarme a que la otra tía.
La Tía de la casona. Ya tenía yo trece años, y descubrí que otro mundo existía, allí habían primos que como yo estaban crecidos, comencé a conocer amigos y amigas de mis primos. Fui a mi primera fiesta con discoteca y luces fosforescentes, la música que recuerdo era Bajando por el río y Epitafio, dos canciones que por lo largas, había que seleccionar bien a quien aceptábamos para bailar y aceptar al que uno le gustaba, porque si no, había que excusarse con el cansancio y esconderse por un rato.
Allí conocí al primer chico que me gustó, y a lo más que llegamos fue a un agarrón de manos, creo que a ambos hasta eso nos daba susto a esa edad.
Llegué a mis 15, y entonces tuve autorización solo en Villa Chiquita para salir a las discotecas, el ktuk, los Indios, y otros nombres eran divertidísimos. A los 15 recibí mi primera propuesta de matrimonio, de un amigo de mi primo, pero no estaba yo en eso, yo pensaba en divertirme… y así lo hice…luego me enteré que murió joven.
En las noches nos sentábamos en los portones, a "echar" cuentos de muertos y de la llorona, hasta que terminábamos asustándonos unos a otros. Y cuando la cosa se ponía buena, íbamos a dar serenatas por todo el pueblo. Teníamos un amigo cantante, que tocaba guitarra, como muchos en Villa Chiquita, eran músicos, y así amanecíamos con los primeros rayos del Sol que esperábamos porque era todo un espectáculo, los colores del cielo.
Recibí serenatas bajo el pretil de la ventana del cuarto de mi prima, una de las que recuerdo, era esa canción de Alí Primera que se llama “amor en tres tiempos”…
Un día conocí a un extranjero en una fiesta, sus ojos me impactaron, me sentí primavera porque en la fiesta se fijó en mí, las amigas de mis primas me querían desaparecer, pues ellas también se fijaron en el extranjero… no duró mucho, se fue a estudiar fuera de Villa Chiquita, y más nunca supe de él, yo tampoco volví a Villa Chiquita desde ese entonces, me dejé llevar por las circunstancias de la vida, La Gran Ciudad me atrapó con sus hechizos de Luna Nueva, y guardé en un cofre dorado que aún conservo, todos mis recuerdos.
Villa Chiquita es aún la ciudad que me da fuerzas en mis momentos de remembranzas de un pasado hermoso, divertido y alegre, y me sirve aún para tomar de mis ancestros la vida para vivir y disfrutar de los tiempos menos agraciados. Todos ellos fueron mi “otra familia”, la familia que elegí entre extraños. Hermanos del Alma que la vida nos puso y nos separó, hoy lejanos en el tiempo que implacable pasa y nos golpea los recuerdos…

Luego en la Gran Ciudad, me casé con un Musiú al que no le gustó Villa Chiquita…
Érase un pueblo, llamado Villa Chiquita, un pueblo de una plaza, de una iglesia, de un hospital, de una alcaldía.
En Villa Chiquita había calor, mucho calor, y cuando había mucho fresco decían que pronto la lluvia llegaría al pueblo de al lado y se devolvía, casi nunca seguía para Villa Chiquita.
Allí disfruté todas mis vacaciones de la infancia, de muy pequeña iba yo a casa de unas dos tías, dos mundos diferentes, una de ellas tenía una gran casona, donde llegábamos, en el centro había un hermoso jardín. La otra vivía en otra parte de la ciudad, donde no mucha gente conoce, donde la pobreza es solo cuestión de dinero, con el Alma grande y el Espíritu puro e inocente.
Les voy a contar de las dos.
La tía del otro lado de la ciudad: era muy pobre económicamente, su casita, con paredes de bahareque, tenía techo de zinc, un bañito muy pequeño, que cuando te bañabas por el calor, salías igualito de sudado porque el zinc te calentaba. Así de pequeñito era el baño. La sala, ah, eso era otra cosa, en la sala habían chinchorros colgados de sendos troncos de árboles que sostenían el zinc, en los que pasábamos la hora del burro, allí nos dormíamos y la abuela Tacha nos abanicaba para que no nos picaran los moscos y dejara de fastidiar a los loros.
La hora del burro, eran entre las 12m y las 3 pm porque a esa hora el calor era tan grande que nadie salía a la calle a caminar, y el burro como perezoso era un modelo a seguir en esos horarios de la tarde, las hojitas secas eran lo único que se veía pasar por las calles solitarias y la gente dormía por el sopor de agosto
Había varios loros verdecitos cabeza negra, de esos que llaman cara sucia, y tres cotorras de colores rojos, y verdes, todas libres aunque se iban a dormir en una jaula grandota. Lo que más me gustaba era el patio, era de tierra, en la ciudad no teníamos oportunidad de jugar con tierra, y terminábamos marroncitos.
En ese patio había un gallinero, y me dejaban recoger los huevos en una cesta para venderlos en la bodeguita. Tenía yo como tres años cuando eso, y lo temible era, que al salir del gallinero, tenía que pegar una carrera porque un chivato cuidaba la parte de afuera, y todo en equilibrio para que no se me cayeran los huevos, era toda una odisea a mis tres años, y me inventaba una historia con el fulano chivo, de esas de superhéroe que salvó los huevos del chivo.
Allí teníamos un primo grande, que tenía una moto que se compró vendiendo lotería, y nos daba una vueltita en la calle. De eso no podía enterarse nadie, porque el zaperoco que le armaban por peligroso que era montar a una niñita en esa moto… era nuestro secreto…
Cuando al fin la lluvia decidía llegar a Villa Chiquita, entonces gozábamos un puyero, porque nos podíamos bañar en los chorros que el techo de zinc dejaba caer. Nos bañábamos desnuditos, a esa edad, la vergüenza no existe y se comparte la lluvia… y era lluvia señores, con truenos y demás yerbas… aun recuerdo la risa confundida con la música del palo de agua sobre el zinc, y el olor a tierra mojada…
Llegue a vender caramelos en la bodeguita de mi tía, con ellas aprendí el valor de los centavitos, las puyas como le decíamos antes y como recompensa, almorzaba caraotas con suero, migas de arepa con queso rallado y tajadas, todo junto, no recuerdo si había más platos.
Caminé muchas veces junto a mi abuela en las procesiones de semana santa, y nos amenazaban con que el diablo andaba suelto para que no nos perdiéramos, y de verdad como folklore del pueblo, es la única ciudad que yo sepa, donde sé que sueltan al diablo, y luego se entrega en la iglesia. Siempre quise andar con una vela prendida en las procesiones por si acaso aparecía por ahi, lo bueno era que me dejaban, y aun hoy encender velitas es un ritual en mi vida… porsia...
Cuando llegaba el final de las vacaciones, recogía unas piedritas, que conservaba en la Gran Ciudad, para que no se me olvidara la tierra, me traía una pluma, para que no se me olvidaran los gallos, y me regalaron un lorito cara sucia, que luego parece que se lo comió el perro de otra de mis tías, y me dijeron que se había caído en el sumidero y se ahogo. Siempre sospeche de ese perro. Pero también pensaba en lo que sufrió el lorito cuando se cayó en el agua y se fue por el bajante… Cómo lloré mi pollito, lloraba por aquello que me pertenecía en el corazón…
Así pasó el tiempo y cuando crecí, ya los loros no me llamaban la atención, el chivato no era tan grande como parecía, y ya no me asustaba, entonces me aburría, y mi mamá decidió mandarme a que la otra tía.
La Tía de la casona. Ya tenía yo trece años, y descubrí que otro mundo existía, allí habían primos que como yo estaban crecidos, comencé a conocer amigos y amigas de mis primos. Fui a mi primera fiesta con discoteca y luces fosforescentes, la música que recuerdo era Bajando por el río y Epitafio, dos canciones que por lo largas, había que seleccionar bien a quien aceptábamos para bailar y aceptar al que uno le gustaba, porque si no, había que excusarse con el cansancio y esconderse por un rato.
Allí conocí al primer chico que me gustó, y a lo más que llegamos fue a un agarrón de manos, creo que a ambos hasta eso nos daba susto a esa edad.
Llegué a mis 15, y entonces tuve autorización solo en Villa Chiquita para salir a las discotecas, el ktuk, los Indios, y otros nombres eran divertidísimos. A los 15 recibí mi primera propuesta de matrimonio, de un amigo de mi primo, pero no estaba yo en eso, yo pensaba en divertirme… y así lo hice…luego me enteré que murió joven.
En las noches nos sentábamos en los portones, a "echar" cuentos de muertos y de la llorona, hasta que terminábamos asustándonos unos a otros. Y cuando la cosa se ponía buena, íbamos a dar serenatas por todo el pueblo. Teníamos un amigo cantante, que tocaba guitarra, como muchos en Villa Chiquita, eran músicos, y así amanecíamos con los primeros rayos del Sol que esperábamos porque era todo un espectáculo, los colores del cielo.
Recibí serenatas bajo el pretil de la ventana del cuarto de mi prima, una de las que recuerdo, era esa canción de Alí Primera que se llama “amor en tres tiempos”…
Un día conocí a un extranjero en una fiesta, sus ojos me impactaron, me sentí primavera porque en la fiesta se fijó en mí, las amigas de mis primas me querían desaparecer, pues ellas también se fijaron en el extranjero… no duró mucho, se fue a estudiar fuera de Villa Chiquita, y más nunca supe de él, yo tampoco volví a Villa Chiquita desde ese entonces, me dejé llevar por las circunstancias de la vida, La Gran Ciudad me atrapó con sus hechizos de Luna Nueva, y guardé en un cofre dorado que aún conservo, todos mis recuerdos.
Villa Chiquita es aún la ciudad que me da fuerzas en mis momentos de remembranzas de un pasado hermoso, divertido y alegre, y me sirve aún para tomar de mis ancestros la vida para vivir y disfrutar de los tiempos menos agraciados. Todos ellos fueron mi “otra familia”, la familia que elegí entre extraños. Hermanos del Alma que la vida nos puso y nos separó, hoy lejanos en el tiempo que implacable pasa y nos golpea los recuerdos…

Luego en la Gran Ciudad, me casé con un Musiú al que no le gustó Villa Chiquita…
Hace poco pasé cerquita, quise entrar y no pude, los cardones y las tunas fueron la llave para que escribiera este cuento...
A muuuundo Carora… de mis amores viejos… ésta va por ti y para ti mamá. Carora eres tu.
A muuuundo Carora… de mis amores viejos… ésta va por ti y para ti mamá. Carora eres tu.
Gracias por la vida que me diste!!!
Te prometo que lo poco o mucho que me quede de vida, lo voy a disfrutar.
Carora... a mundo quien te viera...,
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